07 Oct Craneopuntura en el Hospital de Carabineros de Santiago de Chile (HOSCAR)
Chile: integración, formación y acupuntura con el paciente como protagonista
Durante mi cuarto ciclo de cursos en Chile he tenido la oportunidad de vivir varias experiencias que reflejan una forma de entender la acupuntura que considero especialmente interesante: formación, regulación e integración dentro de diferentes ámbitos de la atención sanitaria, siempre con el paciente como protagonista.
Una de estas experiencias tuvo lugar en el Hospital de Carabineros de Santiago de Chile (HOSCAR), donde tuve el privilegio de impartir una conferencia sobre craneopuntura con una magnífica asistencia.
Después de la conferencia pude visitar su Unidad de Medicina Complementaria, conocer sus instalaciones y boxes de atención y compartir con los profesionales que desarrollan allí su actividad.
Una realidad que merece ser conocida
Chile ofrece en este sentido una realidad que me parece digna de atención. La acupuntura está regulada por el Ministerio de Salud y existen profesionales acreditados que desarrollan su actividad tanto en el ámbito privado como en hospitales, centros médicos y otras estructuras sanitarias.
Creo que esta integración representa una oportunidad para sumar.
No se trata de enfrentar disciplinas ni de sustituir unas herramientas por otras. Se trata de favorecer la colaboración y ampliar las posibilidades de atención dentro de un marco regulado y profesional, buscando siempre aquello que pueda resultar más beneficioso para el paciente.
No es, además, la primera vez que encuentro una experiencia de este tipo en mis viajes. En México tuve la oportunidad de conocer el trabajo de la Dra. Consuelo García en un hospital público de Ecatepec, donde la acupuntura participa mediante interconsultas con servicios como neonatología y endocrinología.
Son experiencias que merece la pena conocer y que demuestran que pueden existir diferentes formas de colaboración dentro de las estructuras sanitarias.
Una acogida que quiero agradecer
Quiero agradecer sinceramente la extraordinaria acogida que recibí por parte de los profesionales del Hospital de Carabineros y de su Unidad de Medicina Complementaria.
De manera especial, mi agradecimiento al Dr. Álex Flores, jefe del servicio y uno de los impulsores de este proyecto; a la Dra. Lillian Arias; y a Juan Carlos Bravo, quien además tuvo el interés y la amabilidad de asistir a mi reciente curso de YNSA.
Mi agradecimiento se extiende igualmente a todas aquellas personas del hospital cuyos nombres no puedo recoger aquí, pero que asistieron a la conferencia, compartieron conmigo su trabajo y consiguieron que me sintiera extraordinariamente bien recibido.
Del Hospital de Carabineros a la Universidad de Chile
Este cuarto ciclo de cursos me ha permitido vivir también otra experiencia especialmente significativa: impartir, junto al Dr. Juan Carlos Salinas, la primera edición de mi curso de Craneopuntura para Odontólogos en la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile.
Esta primera edición tuvo, además, un significado especial al formar parte de las actividades realizadas con motivo del décimo aniversario de la CIADS, Clínica Integrativa en Alivio del Dolor y Sueño de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile.
Poder desarrollar una formación de estas características en una universidad de enorme prestigio, no solo en Hispanoamérica sino internacionalmente, y hacerlo específicamente dirigida al ámbito odontológico y en el marco de este aniversario, ha supuesto para mí otro de los grandes momentos de este viaje.
Hospital y universidad. Asistencia, formación e integración.
Dos experiencias diferentes que muestran que existen caminos para hacer las cosas con profesionalidad, favorecer la colaboración entre disciplinas y seguir avanzando en la incorporación responsable de la acupuntura allí donde pueda aportar.
Después de tantos años viajando y enseñando en numerosos países, sigo convencido de la importancia de observar lo que se hace en otros lugares, aprender de las buenas iniciativas y compartir experiencias.
Porque, al final, no se trata de defender una disciplina frente a otra.
Se trata de sumar, de hacer las cosas bien y de recordar siempre quién debe ser el verdadero protagonista: el paciente.
Quiero terminar agradeciendo también a Paula Barrios, Dr. José Miguel Zambrano, Ximena, Denise y Paola Gaete, así como a tantas otras personas que están contribuyendo a hacer posible este cuarto ciclo de cursos en Chile.
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